La rectora de la UNL Laura Tarabella suscribió un convenio de cooperación con los presidentes comunales de María Juana y de Pujato Norte (también conocido como Colonia Pujato), Zulma Maciel y Matías Velázquez, respectivamente, para sumar esas localidades al programa Un árbol, un graduado UNL. En tal sentido, las comunas recibirán un ejemplar de una especie nativa por cada estudiante de sus territorios que se gradúe en la casa de estudios. 

En la firma del acuerdo también estuvieron presentes el secretario general de la Universidad, Sergio Cosentino; el decano de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA-UNL), Oscar Osán; el director de la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja, Rodrigo Benítez, y la coordinadora del programa Graduados, Carolina Sanchís. 

Como símbolo de los árboles que se donarán a las comunas, la rectora les entregó a Maciel y a Velázquez ejemplares de aromito y algarrobo germinados en los viveros de la Universidad.

 

Embajadores en el territorio

Durante la reunión, Tarabella destacó que “la UNL tiene una fuerte impronta regional y nos enorgullece que las graduadas y los graduados sean nuestros embajadores en el territorio”, y agregó que “este programa fortalece el vínculo que esperamos que sigan teniendo durante su vida profesional”.

Asimismo, la rectora recordó que “la sostenibilidad ambiental es uno de los ejes transversales de nuestra política institucional”. Al respecto, precisó que “la iniciativa Un árbol, un graduado UNL es un dispositivo de trabajo articulado entre diferentes unidades académicas y gobiernos locales que tiene el propósito de colaborar en la disminución de la huella de carbono”. 

Por otro lado, las autoridades universitarias y comunales dialogaron acerca de otros modos de vinculación posibles, como el ciclo de Munigestión y el programa Padrinos. En ese marco, los referentes de la casa de estudios manifestaron su disposición para generar conocimiento y brindar asesorías frente a requerimientos específicos. “Es muy valioso que podamos fomentar este tipo de alianzas estratégicas”, sostuvo Tarabella.

 

El programa

El programa Un árbol, un graduado fue creado en 2023. Según indicó Osán, “comenzamos con una prueba piloto de 400 ejemplares y, en función de los buenos resultados obtenidos, hoy tenemos como objetivo plantar 2.000 árboles al año en distintas localidades y monitorear su crecimiento a través de un sistema de georeferenciación”. Por lo tanto, afirmó que “el acompañamiento de los gobiernos locales es fundamental para la continuidad del proyecto”.

La propuesta contempla la generación de plantines de especies nativas a partir de semillas colectadas y seleccionadas por el Programa de Documentación, Conservación y Valoración de la flora nativa de la UNL (PRODOCOVA); la siembra y producción se realiza en la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja; la posterior crianza de los árboles en el Campo Experimental de Cultivos Intensivos y Forestales (CECIF), a cargo de la FCA-UNL, y su plantación en lugares que se determinan por un consorcio formado para tal fin. Luego, se realiza un seguimiento para corroborar el estado de los ejemplares donados.

En cuanto al proceso de producción, Sanchís hizo hincapié en que “es muy importante poner en valor el trabajo de todas las personas que intervienen para que pueda crecer un plantín, así como el tiempo y los cuidados que demanda el desarrollo de cada árbol”.