El hallazgo fue realizado en plantas de la variedad “Niagara Rosada” en las localidades santafesinas de Esperanza y San Justo, y fue notificado oficialmente al Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO) por tratarse de un patógeno no registrado previamente en el país.

En Argentina, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, la superficie cultivada con vid se distribuye en 20 provincias. Mendoza y San Juan concentran las principales regiones vitivinícolas del país, con el 71,4% y el 19,8% de la superficie implantada, respectivamente. En la provincia de Santa Fe, la producción de vid constituye una actividad emergente, impulsada por pequeños viñedos orientados a la obtención de uvas de alta calidad. Aunque la provincia no integra las regiones vitivinícolas tradicionales del país, en los últimos años ha registrado un crecimiento sostenido como economía regional emergente, con el desarrollo de emprendimientos en el centro provincial que incluyen la implantación de variedades tintas y blancas destinadas a ampliar progresivamente la superficie cultivada.

La incorporación de nuevos cultivos a una región puede favorecer la introducción, el establecimiento y la dispersión de plagas y enfermedades previamente ausentes en el área, lo que representa nuevos desafíos para la producción, la comercialización y la sanidad vegetal. En este contexto, las investigadoras Laura N. Fernandez, Ma. Alejandra Favaro y Roxana Maumary, de la cátedra de Fitopatología de la FCA-UNL y del ICiAgro Litoral, detectaron la presencia de roya de la vid, enfermedad causada por Phakopsora euvitis = Neophysopella tropicalis. Las detecciones se realizaron en plantas de la variedad “Niagara Rosada” ubicadas en las localidades santafesinas de San Justo y Esperanza. A partir de muestras recolectadas en ambos sitios, efectuaron la identificación taxonómica del agente causal y confirmaron su patogenicidad mediante los ensayos correspondientes. Dado que se trata de un patógeno no registrado previamente en Argentina, el hallazgo fue notificado oficialmente al SINAVIMO mediante la Comunicación N° 1508. Si bien esta enfermedad suele manifestarse hacia el final del ciclo del cultivo, la acumulación de inóculo, combinada con temperaturas cálidas (20 a 25°C) y condiciones de elevada humedad (>90%), puede favorecer el desarrollo de epidemias tempranas. En estas circunstancias, la roya provoca la defoliación anticipada de las plantas, reduciendo su capacidad fotosintética y afectando negativamente el crecimiento y la maduración de los frutos. En países donde la enfermedad se encuentra ampliamente distribuida, se han reportado epidemias severas con importantes pérdidas productivas, lo que pone de manifiesto su relevancia económica y fitosanitaria.

Actualmente, el equipo de investigación se encuentra elaborando un reporte científico con el objetivo de documentar formalmente la primera detección de Phakopsora euvitis = Neophysopella tropicalis en Argentina y comunicar su importancia fitosanitaria para el cultivo de la vid en el país.

Roya de la vid en variedad “Niagara Rosada”. A y B Hojas con pústulas uredosóricas amarillo-anaranjado en el envés. C. Detalle de los uredosoros bajo lupa. D. Uredosporas de Phakopsora euvitis = Neophysopella tropicalis